Libro sano y salvo

 

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Sano y Salvo (Dr. Juan Gervás)

 

El Best Seller del Dr. Juan Gervás, donde expone claramente la corrupción y la codicia desmedida de la sanidad española. Un libro que, sorprendentemente, ha tenido una importante distribución y proliferación sobre todo, entre el personal médico de nuestro país ¿por qué será?

 

"El fin de la humanidad, no viene siendo desde hace cuarenta siglos más que, ocultar la verdad, a ojos de los necios"
Enrique Jardiel Poncela, escritor y dramaturgo español
 

"Esta brutal conspiración sólo puede tener éxito porque, la gente, nunca podrá creer que tan colosal y monstruosa realidad exista"
Henry Makow, escritor Suizo


"La conspiración es tan monstruosa, que las personas simplemente no van a poder creer que exista, ni podrán confrontarla cara a cara"
John Edgar Hoover, fundador y director del FBI en EEUU

 

 

 

Resulta tremendamente turbador, que los logros de los tratamientos basados en quimioterapia apenas lleguen al 3% de probabilidades de vivir más de 5 años; junto al hecho que la mayoría de los pacientes quimio tratados estén condenados a morir tras un peregrinaje doloroso y no sin antes perder hasta el último centavo de sus ahorros. 

 

Resulta además tenebroso que con un índice tan alarmante de fracaso en quimioterapia y demás tratamientos oficiales que ven morir a mas de 8 millones de personas cada año, la institución médica siga haciendo una implacable guerra contra cualquier tratamiento “no oficial”, aunque el mismo posea índices de recuperación alarmantemente altos, alegando simplemente que “son tratamientos ilegales” y negándose sistemáticamente a someterlos a estudio oficial e incluirlos en el protocolo (véase por ejemplo índices de éxito y posterior persecución de la siete veces nominada al Nobel, Dr. Johanna Budwig).

 

Además para agravar mas las cosas, no se ha dado ninguna explicación del por qué en los últimos 80 años no se ha reconocido en medicina alopática ningún tratamiento económico o gratuito, mientras que todos los tratamientos reconocidos y utilizados por la clase médica tienen un origen exclusivamente lucrativo en todos los campos que podamos analizar. Dicho de otra forma, solo los tratamientos que puedan comprarse en farmacia y administrarse a manos de un médico que cobra por ello, son reconocidos como válidos y legales.

 

Resulta por último enormemente descorazonador que la población y la mayoría de médicos del mundo, no sean conscientes de esta atroz realidad y se nieguen a estudiar las pruebas disponibles (paradigma médico del absurdo).

 

¿Cómo puede ocurrir esto?

     Vamos a explicarlo...

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1990, el epidemiólogo alemán y experto en bioestadística oncológica Dr. Ulrich Abel, de la National Center for Tumor Diseases (NCT) Heidelberg, dirigió el mayor estudio clínico llevado a cabo sobre quimioterapia.

 

El Dr. Abel se puso en contacto con 350 principales centros médicos y les pidió todo lo que hubieran publicado sobre quimioterapia. También analizó miles de artículos de las más prestigiosas revistas médicas y estuvo años recopilando y evaluando gran cantidad de datos.

 

El estudio del Dr. Abel publicado en The Lancet el 10 de agosto de 1991, "debería haber puesto en guardia a los médicos y enfermos de cáncer de todo el mundo", sobre las serias irregularidades y los riesgos de uno de los tratamientos más comúnmente utilizados para el cáncer y otras enfermedades.

 

En su trabajo, Abel llegó a la conclusión de que el porcentaje global de éxito de la quimioterapia era «escandaloso». Según reveló el informe, y además nunca se hizo y no existe ningún estudio que demuestre científicamente que la quimioterapia «prolongue de modo apreciable la vida de los pacientes que sufren los tumores cancerígenos más comunes». El Dr. Abel señaló que la quimioterapia rara vez mejora la calidad de vida; la califica de «páramo científico» y afirma que a pesar de la ausencia total de pruebas que demuestren la validez de esta terapia, los médicos no están dispuestos a renunciar a ella bajo ningún concepto.

 

Pese a todos los esfuerzos realizados, los medios de comunicación nunca se hicieron eco del descubrimiento del Dr. Abel, ni se publicó en prensa ni revistas especializadas; lo cual hubiera provocado un escándalo de proporciones incontrolables, amén del ingreso en prisión y la investigación judicial de organismos y responsables, tanto políticos como sanitarios.

 

Una reciente investigación revela que, hasta la actualidad y en la prensa norteamericana no se ha publicado ni una sola reseña sobre el trabajo del Dr. Abel y su equipo, aunque este vio la luz hace ya más de 20 años. Pero aún más inquietante resulta que, su trabajo, nunca ha sido traducido al Inglés.

 

 

El Dr Peter Nelson, del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seatle y su equipo, se encontraban investigando el por qué las células cancerosas son tan resistentes, cuando accidentalmente hicieron un hallazgo demoledor: descubrieron que la quimioterapia daña a las células sanas y posteriormente libera una proteína llamada WNT16B que sostiene y estimula el crecimiento tumoral.

 

Esta proteína hace que el tumor vuelva aún más resistente a los tratamientos posteriores causando daños irreversibles en el ADN. Explicando así el conocido fenómeno del por qué los tumores tratados con quimioterapia "siempre vuelven" y además con una gravedad y agresividad muy superior a la primera vez.

 

El equipo científico publicó sus resultados en la sección médica de la revista Nature y pone una vez más al descubierto la falta de escrúpulos de las grandes corporaciones farmacéuticas, al imponer la quimioterapia como única opción legal a los pacientes con cáncer.

 

 

El Dr. James Watson, Premio Nobel de Medicina por la determinación de la forma del ADN y quien durante la década de 1970 sirvió en la Junta Consultiva Nacional del Moffitt Cancer Center, respondió cuando se le preguntó sobre el Programa Nacional del Cáncer:

- "Es un montón de mierda"

 

 

 

 

“Todo el mundo debería saber que la 'guerra contra el cáncer' es un gran fraude”

Dr. Linus Pauling, dos veces Nobel y autor de libros sobre la curación del Cáncer con vitamina C intravenosa

 

 

 

 

“El tratamiento de quimioterapia no solo es científicamente inútil, sino altamente peligroso porque hace que el tumor crezca y provoca metástasis”

Dr. Peter Nelson, del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seatle

 

“La quimioterapia es sin duda uno de los aspectos más siniestros de la historia de la medicina. No es defendida con argumentos, sino con represalias para todo médico que abra los ojos a sus letales consecuencias y sus atroces efectos secundarios que no compensan lo que promete. La quimioterapia se impone gracias a la censura y al miedo. A la censura impuesta por los medios de comunicación, que ensalzan estas prácticas criminales como si fueran curativas y persiguen a quienes tienen el valor de desmarcarse de ellas. Y al miedo de los médicos, que saben que su disensión será reprimida implacablemente con el desprestigio y la inevitable travesía por el destierro profesional”

Charles Michael, Blogs & Divulgación

 

 

"La quimioterapia no es una batalla,

es un infierno"

Patrick Swayze (1952-2009). Para el New York Times, antes de morir de cáncer

 

 

 

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El Fraude de las estadísticas

 

Otro estudio sumamente revelador fue el publicado por la revista Clinical Oncology. El meta-análisis, titulado “La contribución de la quimioterapia citotóxica a la supervivencia de 5 años en adultos con tumores” (The Contribution of Cytotoxic Chemotherapy to 5-year Survival in Adult Malignancies) (documento original en PDF) se hizo para cuantificar definitivamente la viabilidad de la quimioterapia para los cánceres mas comunes y debido a la falta de existencia de estudios serios y desinteresados a favor. Pese a que el estudio despertó algo de atención en Australia (país donde se realizó) ha sido acogido con un silencio total en el resto del mundo.

 

Los tres oncólogos autores del estudio son el Dr. Grame Morgan, autor principal y radiólogo en el Royal North Shore de Sydney Hospital. La Dra. Robyn Ward del St. Vincent Hospital de la New South Wales University y miembro del Therapeutic Goods Authority of the Australian Federal Department of Health and Aging. Y el Dr. Michael Barton, radiólogo y miembro del Collaboration for Cancer Outcomes Research and Evaluation del Servicio Sanitario de Liverpool, en Sydney.

 

 

El estudio se basó en volver a analizar meticulosamente los resultados de todos los estudios clínicos randomizados (RTC) que se hayan desarrollado en el pasado tanto en Australia como en Estados Unidos y que en su día afirmaron un incremento de 5 años en la supervivencia de adultos con cánceres malignos debido a la quimioterapia. La información sobre supervivencia se obtuvo de los registros oficiales australianos del cáncer y del Instituto Nacional de Cáncer en EEUU (Seguimiento de Epidemiología y Resultados Finales - SEER), durante el período comprendido entre enero de 1990 y enero de 2004.

 

El resultado fue escandaloso, pues los autores de estudios a favor de la quimioterapia deliberadamente estiman siempre al alza sus beneficios, seleccionan datos favorables y maquillan resultados. Así pues y revisando nuevamente las estadísticas, el estudio de los doctores Morgan, Ward y Barton no solo no resultó favorable a la quimioterapia, sino que bajó aún más su incide de efectividad, concluyendo que no contribuye más allá de un 2,5% a mejorar la supervivencia de los pacientes con cáncer.

 

Los autores australianos concluyen: La realidad, a pesar del uso de nuevos y costosos fármacos, solos o combinados, para mejorar los índices de respuesta… es que se ha conseguido muy poco resultado con el uso de los nuevos protocolos, en el cáncer de pulmón, la supervivencia media se ha incrementado sólo en dos meses (durante los últimos 20 años, ed.), y el beneficio total de supervivencia de menos del 5% se ha conseguido en el tratamiento adyuvante de cánceres de mama, colon, cabeza y cuello

 

Las siguientes tablas resumen los resultados del estudio. La tabla 1 muestra los resultados para pacientes en Australia y la tabla 2 muestra los resultados para pacientes en EEUU. Los autores además advierten que la similitud de cifras entre Australia y Estados Unidos, hace que sea muy probable que el 2,5% o menos del beneficio registrado, pueda ser también extendido a otros países.

 

 

 

Adicionalmente, los autores encontraron que la contribución de la quimioterapia a una supervivencia superior a 5 años, es de un 2,3% en Australia, y de un 2,1% en Estados Unidos, resaltando que por las razones explicadas con detalle en el estudio, estas cifras “deberían ser vistas como el límite máximo de eficacia” y no como el estándar, pues son un cálculo más bien optimista que pesimista.

 

¿Cómo es posible que a los pacientes se les ofrezca rutinariamente el tratamiento quimioterapéutico en todo el mundo, cuando los beneficios son tan insignificantes? En su discusión, los autores citan la tendencia por parte de la profesión médica, de presentar los beneficios de una terapia en términos estadísticos que, aunque técnicamente correctos, raramente son comprendidos por el paciente.

 

Por ejemplo, con frecuencia los oncólogos expresan al paciente los beneficios de la quimioterapia en un término llamado “riesgo relativo”, en lugar de proporcionar información lisa y llana del porcentaje de supervivencia real. El riesgo relativo es una jerga estadística que permite maquillar un resultado real y hace que una intervención parezca mucho más prometedora de lo que realmente es: "Si por recibir un tratamiento hace que el riesgo del paciente descienda de un 4% a un 2%, esto puede ser expresado como un descenso del riesgo relativo del 50% y es un valor nominal que suena bien. Pero la realidad es que solo ofrece un 2% de reducción del riesgo absoluto, lo que de ninguna manera podría convencer a un paciente"

 

Pero los pacientes no son los únicos a los que se confunde con el concepto de riesgo relativo, pues varios estudios han demostrado que también los médicos resultan frecuentemente confundidos con estos trucos estadísticos. Según un estudio publicado por la revista British Medical Journal, la percepción del médico sobre la efectividad de un fármaco, y su decisión de recetarlo, está significativamente influenciada por la manera en que se le presenten las pruebas clínicas del fármaco. Las farmacéuticas saben que cuando los resultados se expresan como una reducción del riesgo relativo, los médicos tienden a creer que el fármaco es mucho más eficaz y son mucho más propensos a prescribirlo, que cuando los mismos son presentados como una reducción del riesgo absoluto (Bucher 1994).

 

Otro estudio publicado en la revista Journal of Clinical Oncology demostró que la forma de presentación de los beneficios de supervivencia, influencia específicamente las decisiones de los oncólogos para que recomienden la quimioterapia. Dado que el 80% de los pacientes eligen seguir la recomendación de sus oncólogos, la forma en que el oncólogo perciba y transmita los beneficios del tratamiento es de vital importancia comercial. El estudio demostró que, cuando se proporciona a los médicos los valores de riesgo relativo de la quimioterapia, están más dispuestos a recomendarla a sus pacientes que cuando se les proporciona la misma información matemática, expresada como una reducción del riesgo absoluto (Chao 2003).

 

Por lo tanto la manera en que se presenta la información es crítica para su aceptación por parte de médicos y pacientes. Como ejemplo, un fármaco presentado como que reduce la recurrencia del cáncer en un 50% es probable que atraiga la atención tanto del oncólogo como del paciente, aunque el riesgo absoluto de que prevenga dicha reincidencia pueda ser quizá sólo del orden del 2% y la reducción del riesgo absoluto sea absurda e insignificante.

 

Tal como escriben los autores: la mínima repercusión en la supervivencia de los cánceres más comunes choca con la percepción de muchos pacientes, que sienten que están recibiendo un tratamiento que incrementará significativamente sus posibilidades de curación. En parte esto representa que se presenta la información como una reducción del riesgo, en vez de cómo un beneficio absoluto de supervivencia, y que se exagera los coeficientes de respuesta incluyendo la “estabilización de la enfermedad”

 

Como ejemplo de cuán manipulada está la quimioterapia, citan el tratamiento del cáncer de mama. En Australia, en 1998 se hizo un seguimiento a 4.638 mujeres que recibieron quimioterapia. De esas 4.638 mujeres, sólo 164 (un 3,5%) obtuvieron algún tipo de beneficio relativamente atribuible a la quimioterapia. Tal como señalan los autores, el uso de los recientes protocolos quimioterapéuticos, que incluyen los taxanos y las antraciclinas (Adriamicina, Daunomicina, Idarubicina, Mitoxantrone) para el cáncer de mama, solo podrían elevar la supervivencia en un porcentaje teórico adicional estimado del 1%, aunque esto se consigue a expensas de incrementar notablemente el riesgo de reincidencia, toxicidad cardíaca y toxicidad en el sistema nervioso.

 

Tampoco existe evidencia convincente de que la utilización de protocolos con drogas más nuevas y costosas sea mucho más beneficioso que los protocolos utilizados en los años 70” por lo que realmente se ha avanzado poco o nada desde entonces.

 

Otro factor agravante es la creciente tendencia de presentar como pruebas clínicas lo que llaman “surrogate end points” como criterio de medición de un protocolo quimioterapéutico. Donde en lugar de utilizar la única medida real que interesa a los pacientes (la prolongación de vida desprendida de la supervivencia total y una mejor calidad de vida), se utilizan los factores relativos de “supervivencia sin progresión”, “supervivencia sin enfermedad” o “supervivencia sin recurrencia” que en realidad solamente reflejan treguas temporales en la progresión de la enfermedad. Esta estabilización temporal o "surrogate end points", si es que acaba ocurriendo, apenas durará algunos meses. Siendo lo mas habitual que el cáncer regrese con un vigor renovado en un sistema inmune irreversiblemente dañado y condenando al paciente a morir en breve, con una calidad de vida indigna.

 

Pero aparte del estudio Morgan, en los últimos años se han alzado otras voces críticas en relación a esta practica de engaño estadístico. En una carta a la revista médica American Family Physician, James McCormack, Doctor en Farmacia y miembro de la Facultad de Ciencias Farmacéuticas de la Universidad de British Columbia, hizo la misma observación en relación al fraude del riesgo relativo contra el riesgo absoluto. El Dr. McCormack tomó como ejemplo el fármaco bisfosfonato para el tratamiento y prevención de la osteoporosis, el cual la revista en cuestión había alabado como que obtenía casi “un 50% de disminución” en el riesgo de nuevas fracturas. El Dr. McCormack, como si se dirigiera a un hipotético paciente, reinterpretó esta afirmación en términos de riesgo absoluto afirmando: Sra. Jones, su riesgo de desarrollar una fractura en los próximos tres años es aproximadamente de un 8%. Pero si se toma diariamente esta droga durante los próximos tres años, el riesgo puede reducirse de un 8% a un 5%, o sea una diferencia de apenas un 3% no exenta de efectos secundarios”. Desde luego, esto suena bastante menos impresionante que decir que el fármaco disminuya el riesgo de fracturas en un 50%, tal y como afirmaba engañosamente la revista médica: "Aunque ambas sean formas matemáticas correctas de expresar el porcentaje estadístico de la terapia, es un manifiesto fraude contra los enfermos"

 

Pero lo mas grave de todo esto radica en que la cobertura mediática guarda sistemáticamente silencio en torno a las investigaciones que desmontan los tratamientos y medicamentos mas utilizados, mientras que dedican enormes esfuerzos en extender la falsa propaganda basada en intereses farmacéuticos multimillonarios. Un ejemplo fue el anuncio mediáticamente explotado de que por primera vez en 70 años, el número absoluto de muertes por cáncer en Estados Unidos había descendido espectacularmente. Andrew C. Von Eschenbach, doctor en medicina y director del polémico Instituto Nacional del Cáncer (NCI) de EE.UU, denominó esto como “la noticia del momento”. De igual manera, el Dr. Michael Thun, jefe de investigación epidemiológica de la American Cancer Society, afirmó que era “un hito notable” como resultado de los enormes esfuerzos y la fuerte inversión en "la lucha contra el cáncer"

 

Pero en realidad, ¿cuán importante era este celebrado descenso? Tan como informó el Dr. Ralph W. Moss en una carta reciente, la cifra real de descenso de muertes fue de 370. Es decir, de las 557.272 acaecidas en el 2003 se pasó a 556.902 en el 2004. Lo cual expresado como un porcentaje del total, representa un descenso del 0,066% (apenas siete centésimas por ciento).

 

 

 

 

 

Por otro lado Andreas Moritz, autor de una docena de libros sobre salud y víctima de la quimioterapia, resumió claramente la opinión del bloque médico que se oponen a lo que ya comienzan a denominar la mayor barbarie médica de la historia:

 

Vender la quimioterapia como un tratamiento médico en vez de lo que es: una estafa con resultado de asesinato, es uno de los mayores fraudes médicos que ha conocido la humanidad.

 

La quimioterapia reporta a la clase médica unos ingresos de 300.000 (trescientos mil) a 1.000.000 (un millón) de dólares anuales y en aumento. Y hasta el momento quienes fomentan este veneno han ganado más de 1.000.000.000.000 (un Billón) de dólares.

 

Dicho de otro modo, una persona puede vivir con un tumor sin tratar durante tanto tiempo o más, que quien tiene un tumor que ha sido reducido o eliminado por medio de radio o quimioterapia.

 

Los efectos secundarios del tratamiento suelen ser terribles y descorazonadores, tanto para los pacientes como para sus seres queridos, y todo ello en nombre de tratamientos médicos supuestamente humanitarios.

 

Pero si bien el tratamiento promete mejorar la calidad de vida del paciente, resulta obvio que un fármaco que provoca vómitos y pérdida del cabello, a la par que debilita el sistema inmunológico, hace exactamente lo contrario.

 

La quimioterapia puede provocar úlceras bucales fatales, además que siempre ataca al sistema inmunitario destruyendo millones de leucocitos y deprimiendolo en muchos casos irreversiblemente, mientras que sus mortíferos venenos inflaman todo el organismo.

 

La quimioterapia es una de las principales causas de enfermedades derivadas de un tratamiento médico que existe. Arrojando daños fatales como cardiopatías, enfermedades del hígado, afecciones intestinales, inmunodeficiencias, infecciones generalizadas, daños cerebrales, trastornos dolorosos, envejecimiento prematuro y fallo múltiple de órganos.

 

Los medicamentos utilizados pueden destruir todo el revestimiento intestinal y el efecto secundario más común entre los pacientes que reciben quimio es la pérdida total de energía, convirtiéndolos en auténticos muertos vivientes.

 

Los carísimos y oportunistas fármacos que se administran a los pacientes junto a la quimioterapia, solo maquillan la percepción visual de algunos de esos efectos secundarios, mientras que muy cínicamente, reducen sobremanera el efecto supresor de la propia quimioterapia.

 

Por otro lado, si tal como afirman quienes la imponen; la quimioterapia reduce el tamaño de algunos tumores, es simplemente porque comporta una destrucción masiva del todo el organismo, convirtiendo a los pacientes en esqueletos humanos al borde del colapso.

 

Paradójicamente, los pacientes con cáncer que no reciben ningún tratamiento, tienen un porcentaje de recuperación hasta cuatro veces superior que los que sí lo reciben. Y eso sin seguir ningún tratamiento alternativo.

 

Sabiendo todo esto y ahora, antes de consentir que les envenenen, los enfermos deben plantar cara a sus médicos y exigirles que presenten algún estudio o prueba científica no manipulada, que demuestre la efectividad de la quimioterapia y que la disminución de un tumor se traduce realmente en una mayor supervivencia.

 

Si le dicen que la quimioterapia es la que ofrece mayores posibilidades de sobrevivir, el paciente sabrá que le están mintiendo o, simplemente, que su médico está escandalosamente mal informado.

 

Como han demostrado claramente las investigaciones del Dr. Ulrich Abel y tantos otros médicos que decidieron no quedarse callados, no existe prueba alguna de ello en toda la literatura médica y someter a quimioterapia a los pacientes, priva a éstos de la oportunidad de encontrar o responder a una cura viable.

 

¿Pondría alguien su vida en manos de los médicos, sabiendo que gran parte de ellos ni siquiera se plantearían someterse a quimioterapia en caso que se les diagnosticara un cáncer? ¿Qué saben ellos que usted no sepa? Se cree que en todo el mundo se producen cada año más 20.000.000 (veinte millones) de muertes causadas directa o indirectamente por causas médicas. Puede que muchos médicos ya no crean en los métodos que ellos mismos aplican, y ello por buenas razones.

 

 

Extracto de la única declaración pública liberada por la OMS el 24 de septiembre de 2007 (Oporto - Portugal y Ginebra) reconociendo la iatrogenia pero se omitiendo cifras concretas:

 

“La OMS estima que, cada año, a escala mundial, decenas de millones de pacientes son víctimas de lesiones discapacitantes o mueren como consecuencia directa de prácticas médicas peligrosas”

http://www.who.int/mediacentre/news/releases/2007/pr52/es/

 

 

El Doctor David Simón, autor de libros de medicina y uno de los médicos pioneros en aceptar la aplicación de la Medicina Integrativa, habla sobre el habitual efecto secundario de la quimioterapia, de inducir a una supresión general del sistema inmune del paciente, dejándolo sin defensas por acción de los potentes químicos inoculados en su torrente sanguíneo.

 

Ello explica el por qué la mayoría de las muertes de pacientes, se producen días después de una sesión de quimioterapia. Muertes que habitualmente se diagnostican como asociadas a un desplome del sistema inmune, acompañado de un fallo general de multiples organos.

 

“…estudios han demostrado que muchas personas sometidas al tratamiento de quimioterapia para el cáncer, empiezan a sentir nauseas cuando todavía van camino de la siguiente visita para recibir el tratamiento, y que además muestran señales de supresión de la función inmunitaria incluso antes de recibir el siguiente tratamiento. Estas respuestas se conocen como náuseas y vómitos anticipados (ANV: anticipated nausea and vomiting) y supresión de la función inmunitaria anticipada (AIS: anticipated inmune suppression)”

 

 

 

PRÓXIMO REPORTAJE (estamos trabajando en el):

El infame negocio del cáncer, una cuestión de números

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